Hong Kong

Author: Administrador
13.11.2007

Aviso, voy a intentar postear con más asiduidad que en mi anterior viaje a Manila, pero no garantizo que sea diáriamente, pues es a final de día cuando puedo juntar algo de tiempo para escribir y tambien es cuando estoy mas cansado de todo el día arriba y abajo.

Asi que:

Dia en Hong Kong.

Hoy nos hemos despertado tarde por que estabamos hechos polvo, Jorge venía de Guangzhou y el bueno de Nolito de Manila, así que lo que nos ha quedado de día ha sido para ir a comer algo, comprar los billetes a Guangzhou, recoger los visados, comprar un teléfono para Jorge, una cámara de vídeo para Science of Sounds y a la estacion corriendo a coger el tren a Guangzhou, China.

Lo que he podido ver de esta ciudad me ha dejado alucinado. La llegada noctura fue espectacular. Rascacielos a tutiplén, exagerado, neón, pero mucho neón (en europa debería obligarse a meter neon a saco, aunque moleste, mola), taxis clásicos con interiores de neon (tambien), mucha comida rarísima e interesantísima en la calle, plasmas en el metro anunciando de todo en los andenes (flipas con el metro), en fin, lo que todos hemos visto en pelis como Blade Runner o imaginado leyendo cyberpunk de Wiliam Gibson, pero de verdad. Tengo la cabeza llena de localizaciones. Lástima pille un poco lejos de casa.

Si hay algo que me ha dejado alucinado de verdad es lo apretada que vive la gente aqui, increible, no se si se puede hablar de hacinamiento, por que la verdad es que están apretados pero muy ordenados. Y algo que me ha llamado la atención es la estética que se genera, la textura de la ciudad. Todo el mundo en Hong Kong tiene aire acondicionado. Repito, TODO el mundo. Así que se genera una especie de piel de aparatos de aire acondicionado que viste todos los edificios que no sean rascacielos de cristal. Mas o menos some thing like that.

A las siete de la tarde hemos cogido el tren a Guangzhou en la estación de Hong Kong. Intuía que esto del tren iba a tener su historia. Y no me he equivocado. Antes de subir Jorge me avisa.

- El coche bar está en el vagón 5. Asi que en cuanto levanten la valla para bajar al anden, corriendo al 5, que si no la peña lo pilla y no suelta. Y ya te puedes olvidar de tomarte algo sentado.
- Vale.

Llega el momento. Llega uno con casco naranja, lupas y mascarilla y levanta la valla, la gente sale en tropel. Nos hemos posicionado bien, asi que salimos de los primeros. Llega el primer cuello de botella, la escalera mecánica. Jorge hace un quiebro, le sigo, y nos ponemos 2 y 3 detrás de un inglés de 68 años que sorprendentemente va primero. Llegamos al andén y corremos (con todos los trastos) al coche 5, el señor inglés mayor va que se las pela y llega el primero, sube al vagón bar antes de que a una azafata del tren le de tiempo de decir que aun no se puede entrar por ahí. El señor pasa, pero nosotros no, tenemos que entrar desde el coche 4. Corremos. Literalmente. Me da tiempo a ver a la carrera los logos de la linea del tren. Están muy guapos. Rollo retro-chino-kitch pero de verdad. Llegamos al vagon 4, corremos por el pasiilo hasta llegar al 5. Todo de madera oscura, camareros con pechera y camareras con uniforme y cofia.. Un bar de los 40 en el tren.
Hay unas cuantas mesas ocupadas pero conseguimos una para los tres. Tiene el mantel rosa y una maceta con una plantita. Las sillas son de cuerpo cuadrado metálico gris y cuero rojo. Rollo soviet. Empiezo a entender la estética china en sus esencias. Los parroquianos de tan rocambolesco vagón eran de todo tipo. Todos con su birra de medio litro y sus palillos dándole al arroz blanco y a sus comiditas. No paran de fumar. Fuman a saco. Uno detrás de otro. El malboro cuesta 1 euro y medio a veces 80 centimos. El nacional imagina lo que vale.

Pues mientras nosotros nos tomabamos un te chino o unas birras en el caso de Jorge y Nolito e inspeccionabamos las compras de Jorge (los botones de la cámara y el manual está en japonés, pero el menú al menos está en ingles), los compas del vagón bar (por que ya éramos compas de vagón) se han puesto a cantar canciones populares chinas mientras brindaban cada dos por tres.
A mi uno, entre unos brindis, me ha dado su teléfono para que le llame. Por que sí.

Así de pintorescamente hemos llegado a Guangzhou, allí nos esperaban Mr. Hell y su chica y Mr. Loopen y Baby (que van a ser papis!, que fuerte) para ir a casa y dejar las cosas. Se acaban de instalar en un nuevo apartamento que está la mar de chulo, en una planta veintialgo desde la que hay una vista de flipar. Mañana haré fotos. Tengo una habitación la mar de maja lo que a diferencia de Manila, donde estuve en un hotel, es de agradecer.

Ya está todo el mundo en la cama durmiendo y yo voy a hacer lo propio en cuanto publique este post. Suerte de que hemos pillado una red abierta, y como además aqui hay comunismo se supone que no pasa nada, ¿no?, compartes.
En fin, como dicen aqui las buenas noches:

wǎn ‘ān rén mén

wǎn ‘ān koalita”

A ver como se ve esta ciudad de día.


One Response to “Hong Kong”

  1. dandan Says:

    muy buena la crónica, el inglés debe ser un veterano de la línea! jaja!

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